Viognier
Origen:
Originaria del Valle del Ródano en Francia, la Viognier es una de las variedades blancas más exóticas y apreciadas del mundo. Estuvo a punto de desaparecer en los años 60, pero su perfil aromático único la ha convertido en una uva de culto. Es famosa por producir vinos con un cuerpo y estructura que recuerdan a los tintos, pero con una fragancia floral y frutal exuberante que la hace inconfundible.
Racimo:
De tamaño pequeño a mediano, con una forma cilíndrico-cónica y una compacidad media-elevada. El pedúnculo suele ser corto.
Baya:
Color: Amarillo-dorado profundo, que puede adquirir tonos ambarinos con la maduración plena.
Forma: Esférica u ovoidal.
Tamaño: Pequeño.
Fenología:
Época de brotación: Precoz (lo que la hace sensible a las heladas de primavera).
- Época de maduración: Media-temprana.
Producción: Muy Alta
Vigor: Muy Alto
Conducción: Se adapta bien al cultivo en espaldera
Técnicas de cultivo:
Poda: Se adapta mejor a la poda larga (tipo Guyot) para asegurar una producción equilibrada, aunque en zonas vigorosas se puede utilizar poda corta en cordón.
Sensibilidad: Es especialmente sensible al oídio y a los ácaros. Debido a su brotación temprana, el riesgo de heladas es su mayor amenaza climática.
Manejo: Es fundamental vigilar el momento exacto de la vendimia; si se recoge tarde, pierde rápidamente su acidez y sus aromas frescos.
Vinos: Produce vinos muy potentes y complejos, con aromas intensos a frutas de hueso (albaricoque, melocotón) y notas florales (violetas, madreselva).
Estructura: Posee un gran volumen en boca, es untuosa, glicérica y con una graduación alcohólica generalmente alta, compensada por una acidez moderada-baja.
Crianza: Tiene una aptitud excelente para la fermentación y crianza en barrica de roble, lo que le aporta notas de miel y frutos secos sin enmascarar su fragancia natural.
Observaciones
– Es interesante por la producción elevada.
– Interesante por su alta duración en la planta después de la maduración
